En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, distintas colecciones hoteleras alrededor del mundo muestran cómo el turismo de alta gama comienza a enfocarse no solo en el confort y la exclusividad, sino también en el impacto ambiental y social que generan sus operaciones.

Uno de los ejemplos más destacados es el de Nayara Resorts, que desarrolla hoteles en destinos naturales de alta sensibilidad ecológica como Costa Rica, Chile y Panamá. Sus propiedades combinan diseño integrado al paisaje, uso de materiales locales y sistemas sustentables de energía y agua.

En Panamá, el resort Nayara Bocas del Toro fue construido sobre pilotes para proteger manglares y arrecifes de coral, mientras que gran parte de su funcionamiento depende de energía solar y sistemas de captación de agua de lluvia. En Chile, tanto Nayara Alto Atacama como Nayara Hangaroa, en Isla de Pascua, cuentan con certificaciones internacionales vinculadas al turismo sostenible y programas de preservación cultural.

Otra de las cadenas que impulsa esta transformación es Virgin Limited Edition, la colección turística creada por Richard Branson. Sus propiedades, ubicadas en destinos como Kenia, Marruecos y las Islas Vírgenes Británicas, implementan políticas de eliminación de plásticos descartables, reutilización de agua y energías renovables.

Además, la propuesta incorpora programas de conservación de especies y proyectos comunitarios. En Marruecos, por ejemplo, el hotel Kasbah Tamadot trabaja íntegramente con empleados locales bereberes y desarrolla iniciativas educativas y de apoyo social para la región.

También sobresale The Coppola Hideaways, vinculada al cineasta Francis Ford Coppola, con hoteles en Belice rodeados de selvas, montañas y playas paradisíacas. Allí, la experiencia turística se conecta directamente con el entorno natural a través de huertas orgánicas, producción sustentable de alimentos y sistemas de energía hidroeléctrica.
En uno de sus alojamientos, Blancaneaux Lodge, el 80% de los alimentos consumidos proviene de cultivos propios, mientras que las construcciones fueron diseñadas para aprovechar la ventilación natural y reducir el consumo energético.
La tendencia refleja un cambio profundo en las preferencias de los viajeros internacionales. El turismo de lujo ya no se define únicamente por el nivel de exclusividad, sino también por la capacidad de ofrecer experiencias responsables, preservar ecosistemas y generar beneficios para las comunidades locales.
Con viajeros cada vez más conscientes del impacto ambiental de sus decisiones, el sector hotelero encuentra en la sostenibilidad una nueva forma de diferenciarse y responder a las demandas de una industria que evoluciona hacia modelos más equilibrados y comprometidos con el planeta.
Fuente:abc.com.


