Stopover: la estrategia que permite conocer dos destinos con un solo pasaje y que podría transformar el turismo en América Latina

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Javier Noguera, analizó las ventajas de esta modalidad que ya impulsa Panamá y planteó su potencial para fortalecer el turismo, incrementar la ocupación hotelera y dinamizar las economías de toda la región.

En un contexto donde los viajeros buscan aprovechar al máximo cada desplazamiento, el stopover se consolida como una de las herramientas más interesantes para el desarrollo turístico internacional. Esta modalidad permite que un pasajero realice una escala prolongada en un destino intermedio sin necesidad de comprar un segundo pasaje aéreo, convirtiendo una simple conexión en una nueva experiencia de viaje.

Sobre este modelo habló Javier Noguera, director de Infotur Dominicano, quien explicó el funcionamiento del stopover y destacó el impacto positivo que puede generar tanto para los viajeros como para los destinos que decidan implementarlo.

¿Qué es el stopover?

El stopover consiste en la posibilidad de permanecer durante varios días en una ciudad de conexión antes de continuar hacia el destino final utilizando el mismo boleto aéreo.

Uno de los ejemplos más exitosos en América Latina es el programa desarrollado por Copa Airlines junto con el turismo de Panamá. Gracias a esta iniciativa, un pasajero que viaje, por ejemplo, desde Buenos Aires hacia Miami puede permanecer hasta siete días en Panamá, tanto en el trayecto de ida como de regreso, sin necesidad de adquirir otro ticket.

De esta manera, una escala técnica se convierte en una oportunidad para descubrir un nuevo destino, recorrer sus principales atractivos y sumar una experiencia adicional al viaje.

Más turistas sin aumentar los vuelos

Según explicó Noguera, uno de los principales beneficios del stopover es que incrementa el número de visitantes que recibe un país sin necesidad de incorporar nuevas rutas aéreas.

El pasajero, que originalmente solo utilizaría el aeropuerto como punto de conexión, pasa a convertirse en un turista que consume alojamiento, gastronomía, transporte, excursiones, compras y actividades recreativas.

«Permite incrementar la llegada de turistas, mejorar la ocupación hotelera y dar a conocer toda la oferta turística complementaria que posee un destino», señaló.

Este movimiento genera además una mayor derrama económica que beneficia a hoteles, restaurantes, operadores turísticos, comercios y prestadores de servicios.

Un beneficio para el viajero

Desde la perspectiva del turista, el atractivo principal del stopover radica en la posibilidad de conocer un destino adicional con un costo muy reducido o incluso sin pagar un nuevo pasaje.

La modalidad permite organizar escalas de dos, tres o más días antes de continuar el viaje, haciendo que los desplazamientos de larga distancia resulten más relajados y enriquecedores.

Para muchos viajeros representa la oportunidad de sumar un nuevo país, descubrir otra cultura, disfrutar de su gastronomía o recorrer sus principales atractivos sin modificar significativamente el presupuesto original del viaje.

Una estrategia que requiere trabajo conjunto

Noguera explicó que el éxito de un programa de stopover depende de la coordinación entre múltiples actores del sector turístico.

Además de las aerolíneas, resulta fundamental la participación de ministerios de turismo, agencias de viajes, operadores turísticos, hoteles, restaurantes y cámaras empresariales que puedan ofrecer beneficios especiales a quienes elijan permanecer algunos días en el destino.

Entre las acciones posibles mencionó descuentos en alojamiento, promociones gastronómicas, excursiones, paquetes turísticos y beneficios exclusivos para incentivar la permanencia del visitante.

Una oportunidad para República Dominicana y América Latina

Durante su análisis, Javier Noguera propuso que República Dominicana estudie la posibilidad de implementar un modelo similar al desarrollado por Panamá, aprovechando la conectividad internacional de aeropuertos como Santo Domingo, Punta Cana, Santiago, Puerto Plata, La Romana y Samaná.

Consideró que esta estrategia permitiría fortalecer el turismo urbano, cultural, gastronómico y de naturaleza, además de diversificar la experiencia de quienes actualmente utilizan el país únicamente como punto de conexión.

No obstante, señaló que la propuesta puede extenderse a muchos otros países latinoamericanos que cuentan con aerolíneas regionales y una importante conectividad aérea.

Un modelo que puede redefinir la forma de viajar

Las tendencias internacionales muestran que cada vez más viajeros valoran las experiencias multidestino y buscan aprovechar cada desplazamiento para descubrir nuevos lugares.

En ese escenario, el stopover aparece como una herramienta capaz de generar beneficios para todas las partes involucradas: los pasajeros amplían sus experiencias de viaje, las aerolíneas fortalecen su competitividad y los destinos incrementan el flujo turístico y el impacto económico sin necesidad de aumentar la cantidad de vuelos.

Para Javier Noguera, observar modelos exitosos como el de Panamá puede servir de inspiración para que otros países de América Latina adapten esta modalidad a sus propias necesidades y continúen fortaleciendo la competitividad del turismo regional.