El turismo creativo gana espacio como una alternativa para destinos que buscan poner en valor su identidad, sus saberes y la participación de las comunidades locales. La propuesta plantea una mirada que va más allá de contemplar un atractivo turístico y busca generar experiencias vinculadas con la cultura, las tradiciones y las formas de vida propias de cada territorio.
Este enfoque es abordado por Alex Paredes Lazo, experto en economía creativa y turismo, en su libro Apostar por el turismo creativo: Creatividad que se convierte en destino, una publicación que reúne 38 casos de América Latina y analiza el vínculo entre industria, emprendedores y Estado en la construcción de nuevas propuestas turísticas.

La comunidad como protagonista del turismo
Uno de los casos destacados por Paredes Lazo es el de Guna de las Islas de San Blas, en Panamá, donde la comunidad local ocupa un rol central en el desarrollo de la actividad turística.
A través de la Ley de Turismo para Pueblos Originarios, la comunidad es reconocida como el actor más relevante en el diseño, la gestión y la operación de la actividad. Esto significa que son sus propios integrantes quienes determinan qué aspectos de su territorio y de su cultura pueden ser compartidos con los visitantes, cómo hacerlo y hasta dónde permitir el acceso.
Este modelo plantea una cuestión fundamental para el turismo cultural: la posibilidad de que las comunidades mantengan el control sobre su propio relato y sobre la manera en que su patrimonio es presentado frente al visitante.
Entre la preservación y la transformación
El desarrollo del turismo vinculado con el patrimonio también presenta desafíos. Uno de ellos es evitar que las expresiones culturales terminen transformándose en espectáculos superficiales destinados únicamente al consumo turístico.
En este sentido, Paredes Lazo advierte sobre el riesgo de la trivialización, que puede producirse cuando un ritual, una tradición o un oficio pierde su profundidad y significado para convertirse simplemente en una representación para los visitantes.
Pero también existe el riesgo contrario: la fijación del patrimonio en una forma considerada «pura» e inmutable, que termine impidiendo su propia evolución.
La mirada sobre el patrimonio vivo propone entonces encontrar un equilibrio. La preservación no necesariamente implica congelar una tradición, sino permitir que las propias comunidades puedan actualizarla, transformarla y mantenerla vigente de acuerdo con sus propios criterios.
Turismo creativo e identidad territorial
Desde esta perspectiva, el turismo creativo puede convertirse en una herramienta para fortalecer la identidad de los destinos y generar nuevas oportunidades económicas a partir de los recursos culturales existentes.
La creatividad permite transformar conocimientos, expresiones artísticas, tradiciones, gastronomía, artesanías y otras manifestaciones locales en experiencias capaces de generar vínculos más profundos entre visitantes y comunidades.
El desafío consiste en que ese proceso no implique apropiarse de la identidad de un territorio, sino generar condiciones para que quienes forman parte de él puedan participar activamente en la construcción de la experiencia turística.
América Latina como territorio de experiencias
El libro Apostar por el turismo creativo: Creatividad que se convierte en destino reúne diferentes casos latinoamericanos para mostrar cómo la creatividad puede convertirse en un elemento capaz de generar nuevos productos y oportunidades turísticas.
La propuesta pone en diálogo a industria, emprendedores y Estado, tres actores que pueden desempeñar un papel relevante en la transformación de los recursos culturales y creativos de un territorio en propuestas turísticas sostenibles y con identidad.
En este escenario, el turismo creativo aparece como una oportunidad para que los destinos no compitan solamente por sus paisajes o atractivos tradicionales, sino también por las historias, conocimientos y experiencias que son capaces de construir junto con sus comunidades.
El patrimonio como un relato propio
El caso de las comunidades Guna permite poner en primer plano una cuestión cada vez más relevante para el turismo contemporáneo: quién cuenta la historia de un destino y quién decide cómo se presenta su cultura.
Cuando las comunidades participan activamente en la actividad turística, el visitante no solamente accede a una experiencia cultural, sino que también puede conocer un territorio desde la perspectiva de quienes lo habitan.
Así, el turismo creativo plantea una posibilidad que va más allá de generar nuevas actividades para los viajeros: convertir la creatividad y la identidad local en herramientas para fortalecer territorios, generar oportunidades y mantener vivo un patrimonio que continúa evolucionando.
Alex Paredes Lazo aborda estas y otras experiencias en Apostar por el turismo creativo: Creatividad que se convierte en destino, una publicación que reúne 38 casos de América Latina y propone pensar el turismo desde la creatividad, la identidad y el protagonismo de los actores locales.


