Argentina: congelan el 92% de los fondos de promocion turistica internacional

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El diseño financiero del proyecto de Presupuesto 2027 enviado al Congreso de la Nación por el Poder Ejecutivo encendió las alarmas rojas en el sector turístico de la Argentina. Detrás de una cifra macro que impresiona a primera vista —el Instituto Nacional de Promoción Turística (Inprotur) dispondrá de un récord de $234.926 millones en recursos proyectados— se esconde un mecanismo que vacía de contenido la política de captación de turistas extranjeros y consecuentemente la llegada de divisas internacionales.

El dato técnico que desnudó la paradoja es contundente: apenas $19.100 millones (USD 12 millones) se destinarán de forma directa a los gastos corrientes y de capital necesarios para las acciones de promoción del turismo receptivo. El resto, un abrumador 91,9% de la caja total recaudada (USD 153 millones), se inmovilizará en el circuito financiero o se transferirá para sostener las metas de superávit de la administración central.

EL DINERO ESTÁ, PERO NO SE TOCA

Los $234.926 millones (USD 153 millones) del organismo se distribuirán bajo un esquema que prioriza el auxilio macroeconómico por encima de las necesidades del sector turístico argentino:

  • Gastos operativos y campañas de promoción: $19.100 millones (el 8,1% efectivo) para costear la presencia del país en ferias internacionales, misiones comerciales y desarrollo digital.
  • Aportes obligatorios al Tesoro Nacional: $70.000 millones. El Gobierno nacional ultraderechista exige al ente un salto nominal del 40% respecto a los $50.000 millones transferidos en 2026. Esto significa que el Inprotur aportará al Tesoro casi 4 veces más dinero de lo que gastará en promocionar los destinos argentinos en el exterior.
  • Aplicaciones financieras inmovilizadas: $145.826 millones. Existe una inmensa masa de recursos que se destinará a amortización de deuda, colocaciones bancarias o incremento de activos financieros públicos, quedando legalmente bloqueada para inversión real directa.

¿LA MOTOSIERRA POR ENCIMA DE LA LEY DE TURISMO?

Este desvío masivo de fondos reabre una tensa discusión institucional: ¿Es legal utilizar recursos con asignación turística específica para cubrir baches fiscales?

La Ley Nacional de Turismo N° 25.997 estipula con claridad en su artículo 17 que los recursos del Fondo Nacional de Turismo (nutridos principalmente por la tasa del 7% sobre pasajes al exterior) deben aplicarse con exclusividad al desarrollo y la promoción internacional del sector.

Pero el actual Gobierno argentino asegura que tiene la facultad técnica de fijar «gastos figurativos» y “transferencias obligatorias al Tesoro” dentro del articulado de la ley anual de Presupuesto.

De este modo, el desvío buscar quedar «legalizado» temporalmente para el ejercicio correspondiente, DESVIRTUANDO por la vía del presupuesto los objetivos originales de la ley especial de turismo.

RADIOGRAFÍA DEL DESPLOME ARGENTINO

La decisión de congelar las partidas de promoción internacional se ejecuta en el peor escenario macroeconómico posible para el turismo receptivo, el cual arrastra debilidades estructurales reflejadas en las estadísticas del INDEC:

1. Caída acumulada de arribos internacionales:
Las estadísticas agregadas revelan que las llegadas de turistas extranjeros consolidadas cayeron más del 20% en comparación con los niveles registrados en 2023. El encarecimiento en dólares del país debido al atraso cambiario (peso fuertemente apreciado) asestó un golpe letal a la competitividad del destino.

2. Una balanza comercial en rojo permanente:
De acuerdo con estimaciones privadas de la Fundación Mediterránea, el déficit estructural de la balanza turística argentina proyecta un rojo de entre US$5.700 millones y US$6.200 millones para fines de 2026. Esto se suma al catastrófico balance de 2025, año en el que el sector turístico generó un agujero de US$4.054 millones debido a que el gasto de los argentinos en el exterior (US$7.164 millones) duplicó ampliamente los ingresos de divisas dejados por los no residentes (US$3.110 millones).

3. Menos días, menos gasto:
Los análisis muestran que las estadías se han acortado sustancialmente y el nivel de consumo real por turista se desplomó. La brecha física es elocuente: en lo que va de 2026, mientras apenas 3,4 millones de turistas no residentes llegaron al país, 7,1 millones de residentes cruzaron la frontera hacia el exterior.

4. Estancamiento crónico regional:
Informes de centros de estudio sectoriales advierten que la Argentina es uno de los pocos países del hemisferio que no ha logrado incrementar sus exportaciones turísticas estructurales en los últimos años. Competidores directos de la región que históricamente marchaban rezagados, como Colombia, hoy superan a la Argentina en volumen de captación y tasa de crecimiento gracias a políticas activas de fomento y presupuestos internacionales estables.

FRENTE DE RECHAZO

La difusión de estos números consolidó un frente crítico que une tanto a los representantes del sector privado pyme como a los ministros de las provincias turísticas, quienes alertan que la pérdida de presencia internacional fuerza a los distritos a un sálvese quien pueda presupuestario.

Uno de los reclamos más duros llegó desde el Litoral. El ministro de Turismo de Misiones, José María Arrúa, advirtió públicamente sobre las consecuencias directas de este torniquete fiscal. Arrúa señaló que, mientras el DNT (el impuesto que pagan quienes compran pasajes al exterior) continúa plenamente vigente y recaudando de forma copiosa, «una parte sustancial de esos recursos dejó de financiar la promoción y los programas turísticos». Ante este escenario de desfinanciamiento centralista, el funcionario misionero exigió información clara.

En la misma línea, el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires, Augusto Costa, disparó en el marco de las asambleas del Consejo Provincial de Turismo (Coprotur) que “Nación abandonó el turismo y nos quita recursos para recomponerlo”, apuntando de forma directa contra una política que congela la promoción externa y desentiende al Estado nacional del desarrollo de infraestructura local.

Por el flanco legislativo, la diputada nacional por Santa Cruz, Ana María Ianni, denunció en el Congreso que la recaudación de la tasa aérea es desviada sistemáticamente en lugar de «ponerse al servicio de la actividad y cumplir con los objetivos para los que fueron creados».

EL COSTO DE DESAPARECER DEL MAPA GLOBAL

A nivel de las economías regionales, el director del sector de Turismo de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Gregorio Werchow, manifestó la profunda preocupación de las pymes locales ante el Congreso de la Nación, detallando que el recorte del Inprotur vacía la llegada de visitantes en los destinos del interior.

La estrategia oficial para 2027 busca compensar falta de fondos reales con ingenio técnico, proyectando la participación en menos de 20 ferias y un sistema llamado Argentina Data Lab con soporte en inteligencia artificial.

Sin embargo, el mercado internacional es implacable: en el negocio de atraer turistas del primer mundo, la tecnología y el voluntarismo difícilmente logren maquillar una realidad donde 92 de cada 100 pesos recaudados específicamente para el turismo terminan financiando las planillas de consolidación del Ministerio de Economía de Argentina.