La recuperación de áreas degradadas en Mato Grosso, la valorización del açaí producido por familias extractivistas en Acre y la inclusión de personas sordas a través de la música en Brasilia son algunas de las iniciativas que integran el ecosistema de negocios de impacto de Brasil.
Los proyectos forman parte de la Plataforma de Impactos Positivos, creada hace más de seis años por Gisele Abrahão, fundadora y CEO de la organización, con el objetivo de dar visibilidad a emprendimientos que combinan actividad económica con soluciones a desafíos sociales y ambientales.
La plataforma reúne empresas de diferentes dimensiones, territorios y etapas de desarrollo. Sus integrantes pueden identificarse según su área de actividad, ubicación geográfica y vinculación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). De esta manera, facilita el contacto entre emprendedores, inversores, empresas y potenciales socios interesados en iniciativas de impacto.
Además, la organización celebra anualmente el Encuentro de Impactos Positivos, que contempla reconocimientos en las categorías Ideación, Tracción, Operación y Dinamizador de Ecosistemas. El encuentro convoca a emprendedores, especialistas y representantes de organizaciones vinculadas con este sector.
Cinco experiencias incluidas en el Impact Business Showcase permiten conocer la diversidad de propuestas que forman parte de esta red.
Salud y prevención: la experiencia de Silvia Braga
Una internación en terapia intensiva, luego de un tratamiento capilar realizado en diciembre de 2003, modificó el rumbo profesional de Silvia Braga. A partir de esa experiencia, comenzó a investigar los efectos de los productos químicos utilizados en los procedimientos capilares.
Actualmente preside la Asociación Brasileña de Tricología Multidisciplinar (ABTM) y desarrolla actividades como docente, consultora y conferencista. Una parte central de su trabajo está orientada a informar sobre los riesgos del formaldehído, sustancia reconocida como carcinógena y cuyo uso como agente alisador está prohibido por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa).
También impulsa el Café do Conhecimento, un espacio que ofrece charlas gratuitas a cargo de profesionales de distintas áreas de la salud.
En 2016 recibió el Premio Sebrae a la Mujer Empresaria en las categorías municipal y estatal. En 2026 se incorporó a la plataforma con el objetivo de ampliar su red de contactos y difundir su trabajo.
«Nuestra misión es compartir conocimiento, brindar protección y bienestar a las personas», sostiene.
Surdodum: inclusión cultural a través de la música
Fundado en 1994 por Ana Soares, el Instituto Surdodum desarrolla en Brasilia actividades musicales y culturales destinadas especialmente a promover la participación de personas sordas. A lo largo de sus 32 años de trayectoria, sus acciones alcanzaron directa e indirectamente a más de 20.000 personas.
La institución organiza talleres, presentaciones y proyectos para diferentes grupos de edad. Sus propuestas incorporan percusión, danza y lengua de señas brasileña, con actividades dirigidas a niños, jóvenes, adultos mayores y también a la comunidad sorda LGBTQIAPN+.
Ana Soares, presidenta honoraria del instituto, conoció la plataforma a través de Instagram. Entre los aspectos que valoró se encuentra la evaluación gratuita que reciben los emprendimientos registrados, una herramienta que permite identificar indicadores de gestión y áreas que necesitan mejorar.
La participación representa una oportunidad para fortalecer el funcionamiento institucional y establecer vínculos con nuevos colaboradores.
Casa de Semillas Ipê: restauración ambiental y generación de ingresos
En el suroeste de Mato Grosso, Creunice Nascimento da Silva coordina la Casa de Semillas Ipê, un emprendimiento dedicado a la recolección, procesamiento, almacenamiento y comercialización de semillas nativas del Pantanal, el Cerrado y la Amazonía.
La actividad está vinculada con el mercado de la restauración ecológica y busca generar oportunidades económicas para las familias rurales, especialmente mujeres y jóvenes que participan en la recolección de semillas.
«Nuestro objetivo es también generar ingresos para las familias rurales, principalmente mujeres y jóvenes, que trabajan como recolectores de semillas nativas aquí en la región», explica Creunice.
La emprendedora conoció la Plataforma de Impactos Positivos a través de las redes sociales y decidió registrar su negocio para ampliar el contacto con compradores, organizaciones ambientales y socios comerciales interesados en proyectos de recuperación de áreas degradadas.
Açaí amazónico: el modelo del Instituto Flor da Floresta Ni Huá
En Jordão, municipio del estado de Acre sin acceso por carretera, el Instituto Flor da Floresta Ni Huá desarrolla una actividad económica basada en el aprovechamiento de frutas nativas.
Según Romina Lindemann, integrante del equipo de gestión técnica, la organización compra açaí a 50 familias extractivistas de la Reserva Extractivista Alto Tarauacá y paga aproximadamente el doble del precio ofrecido por los intermediarios.
El proceso incorpora tecnología de liofilización, un método de deshidratación en frío y al vacío que permite conservar las propiedades del producto y facilita su transporte y comercialización.
Además, el instituto cuenta con un laboratorio-escuela destinado a la capacitación de habitantes de la región.
«Lo recomiendo porque la plataforma da visibilidad a quienes están generando un impacto real en los territorios, a menudo alejados de los grandes centros», afirma Lindemann.
La incorporación a la red busca acercar al instituto a compradores e inversores que puedan contribuir a ampliar la comercialización de productos amazónicos.
Instituto Justiça: economía circular e inclusión social
Las inundaciones que afectaron a Rio Grande do Sul en 2024 impulsaron una de las iniciativas desarrolladas por el Instituto Justiça, fundado y dirigido por Indiara Dias de Souza.
En colaboración con Ciclo Reverso, el proyecto Recria-se trabaja con residuos textiles para transformarlos en nuevos materiales y generar oportunidades económicas. Según los datos difundidos por la organización, entre 2024 y 2026 capacitó a 64 mujeres y generó aproximadamente 112.000 reales en ingresos.
El instituto también participa en proyectos vinculados con el autismo, la adaptación al cambio climático y el financiamiento de organizaciones del ámbito de la salud, entre ellas GRAACC.
«Nuestra labor consiste en conectar recursos, conocimientos y alianzas para fortalecer soluciones que generen transformaciones reales y duraderas», señala Indiara.
La organización se incorporó a la plataforma después de conocer sus reconocimientos, al identificar una oportunidad para ampliar sus relaciones institucionales y establecer nuevas alianzas.
Una red que conecta inversión, innovación e impacto social
Las cinco experiencias reflejan distintas formas de integrar la actividad económica con objetivos sociales y ambientales. Desde la restauración de ecosistemas y la valorización de productos amazónicos hasta la inclusión cultural, la prevención en salud y la reutilización de materiales, los emprendimientos comparten la necesidad de acceder a recursos, conocimientos y nuevos mercados.
En este contexto, la Plataforma de Impactos Positivos funciona como un espacio de visibilidad y conexión entre iniciativas y organizaciones interesadas en acompañar su desarrollo.
El crecimiento de estas redes también abre oportunidades para la inversión de impacto en Brasil, un segmento que busca articular rentabilidad económica con resultados sociales y ambientales medibles.


