El ex primer ministro de Canadá participó en la Cumbre Global del WTTC en Malta, donde conversó con Gloria Guevara sobre el impacto de las tensiones internacionales en los viajes, la apertura de los destinos y el valor del contacto humano.
El turismo como herramienta para conectar sociedades, generar oportunidades y contrarrestar el aislamiento entre países fue uno de los ejes de la participación de Justin Trudeau en la 26.ª Cumbre Global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), que se celebró del 7 al 9 de octubre en La Valeta, Malta.
El ex primer ministro canadiense fue uno de los principales invitados del encuentro y mantuvo una conversación con Gloria Guevara, presidenta y CEO del WTTC, en el marco de una agenda dedicada al futuro de la industria turística y a los desafíos que enfrenta en un escenario internacional cambiante.
Durante su intervención, Trudeau sostuvo que el turismo puede contribuir a contrarrestar las tendencias al aislamiento y la desconfianza entre países. Para el exmandatario, viajar permite conocer otras culturas, desarrollar empatía y establecer vínculos personales que trascienden las diferencias políticas.
“Es conocer a personas distintas. Es querer viajar, sentir curiosidad por el mundo, ser empático”, señaló, al referirse al valor de los viajes y al papel de la industria turística en las relaciones entre las sociedades.
La percepción de un país también influye en los viajes
Uno de los temas centrales de la conversación fue la relación entre el clima político internacional y las decisiones de los viajeros. Trudeau se refirió particularmente a la evolución de los desplazamientos entre Canadá y Estados Unidos, en un contexto marcado por tensiones entre ambos gobiernos.
El ex primer ministro afirmó que las preocupaciones sobre el trato que pueden recibir los visitantes y el deterioro de las relaciones bilaterales han influido en el comportamiento de los turistas canadienses.
Según explicó, los viajes de ciudadanos de Canadá hacia Estados Unidos registraron una caída superior al 20%, con repercusiones en destinos estadounidenses como Florida y Arizona. Trudeau también señaló que los canadienses están buscando alternativas para sus vacaciones, sin que eso implique necesariamente un rechazo hacia la población estadounidense.
El planteamiento introduce una cuestión relevante para los destinos turísticos: la competitividad no depende exclusivamente de los precios, la conectividad aérea o los atractivos disponibles. La percepción de seguridad, la hospitalidad y la sensación de ser bienvenido también pueden intervenir en la decisión de viajar.
En ese sentido, Trudeau defendió la importancia de que los países mantengan una actitud abierta hacia los visitantes internacionales y comprendan el impacto que su imagen puede tener sobre la actividad turística.
El turismo como generador de oportunidades
La conversación también permitió abordar la dimensión laboral y social del sector. Antes de llegar a la política, Trudeau tuvo experiencias profesionales vinculadas a actividades de servicio y turismo: trabajó como instructor en campamentos, guía de rafting, empleado de restaurante y portero de una discoteca.
Esas experiencias forman parte de su perspectiva sobre una industria que, además de movilizar viajeros y generar ingresos, ofrece oportunidades laborales y permite desarrollar habilidades transferibles a otros ámbitos profesionales.
La formación del talento y la preparación de los trabajadores frente a los cambios tecnológicos son cuestiones que ocuparon un lugar destacado en la agenda de la cumbre del WTTC. El desafío consiste en responder a las nuevas necesidades de las empresas sin perder de vista el valor de las capacidades humanas en la prestación de servicios.
Una cumbre centrada en el futuro de la industria
La participación de Trudeau se produjo durante la 26.ª Cumbre Global del WTTC, organizada bajo el lema FUTURERESET. El encuentro reunió en Malta a más de 1.000 delegados de más de 100 países, entre ellos más de 200 directivos de empresas turísticas y representantes gubernamentales.
La agenda incluyó debates sobre inversión, conectividad aérea, inteligencia artificial, transformación tecnológica, desarrollo de destinos, sostenibilidad y formación profesional. También se analizaron los cambios en las expectativas de los viajeros y la necesidad de mejorar la experiencia turística en un mercado cada vez más competitivo.
De acuerdo con las previsiones presentadas por el WTTC al inicio de la cumbre, los viajes y el turismo a escala mundial crecerían un 2,5% en 2026, mientras que en Europa la proyección alcanzaba el 3,1%.
La elección de Malta como sede también puso el foco en el desempeño turístico del país anfitrión. Según el WTTC, el sector contribuiría con US$4.900 millones a la economía maltesa durante 2026, equivalentes al 16,9% de su producto interno bruto.
El valor de encontrarse en un mundo cada vez más digital
En una industria que incorpora herramientas de inteligencia artificial para planificar viajes, personalizar servicios y agilizar reservas, el mensaje de Trudeau puso el acento en una dimensión que sigue siendo central: la interacción entre las personas.
La tecnología está modificando la forma en que los viajeros buscan información, eligen destinos y organizan sus itinerarios. Sin embargo, el contacto directo con otras culturas continúa siendo uno de los elementos que distinguen al turismo y explican parte de su impacto social.
La intervención del ex primer ministro canadiense dejó así una reflexión para los destinos y las empresas: en un contexto internacional atravesado por tensiones políticas y transformaciones tecnológicas, la apertura, la hospitalidad y la capacidad de generar relaciones entre personas también forman parte de la propuesta de valor turística.
Desde Malta, la cumbre del WTTC reunió a representantes del sector público y privado para debatir cómo convertir esos desafíos en oportunidades para una industria que mantiene un peso significativo en la economía y el empleo mundial.


