El aumento del costo de vida, la energía y el contexto internacional reconfiguran los hábitos de viaje, con una clara preferencia por destinos próximos y estancias más breves.
El verano europeo de 2026 muestra un cambio de tendencia en la forma de viajar. La inflación, el incremento de los costos energéticos y la incertidumbre geopolítica están llevando a miles de viajeros a replantear sus vacaciones, privilegiando las escapadas cortas y los destinos cercanos por encima de los tradicionales viajes de larga distancia.

Así lo refleja una encuesta realizada por YouGov para a&o Hostels, que consultó a más de 14.000 personas de doce países europeos. El estudio revela que el presupuesto se consolidó como el principal factor al momento de organizar un viaje, al tiempo que un 11% de los encuestados decidió directamente no salir de vacaciones debido al impacto del aumento en los costos de la energía.
La presión sobre el bolsillo es especialmente visible en países como Hungría, donde el 39% de los consultados reconoce que el precio condiciona sus decisiones, mientras que en Bélgica y los Países Bajos ese porcentaje ronda el 35%.
En este escenario, los viajes de proximidad ganan terreno. Tres de cada diez europeos tienen previsto realizar una escapada de hasta seis días dentro de su propio país, mientras que un 16% optará por un viaje corto a otro destino europeo. Además, un 17% planea recorrer algún país del continente durante al menos una semana.

La tendencia se acentúa entre los viajeros jóvenes. Casi uno de cada cuatro europeos de entre 18 y 34 años proyecta realizar una escapada por Europa durante las próximas semanas, impulsando la demanda de ciudades con buena conectividad y de alojamientos económicos adaptados a estancias breves. Las tradicionales escapadas urbanas dejan de ser un viaje complementario para convertirse, en muchos casos, en las vacaciones principales del año.
El estudio también evidencia que la coyuntura internacional pesa cada vez más en las decisiones de los turistas. Un 12% aseguró que la situación geopolítica influyó en la elección de su último destino, con porcentajes que alcanzan el 19% en Austria y el 18% en Chequia. A ello se suma la importancia de la seguridad, considerada un aspecto decisivo por uno de cada diez viajeros y aún más relevante entre los jóvenes de 18 a 24 años.
Los costos energéticos también modifican la forma de desplazarse. Un 5% de los encuestados prevé cancelar al menos un viaje en avión por este motivo, mientras que otro 3% dejará de realizar algún trayecto en automóvil.
Aun así, el deseo de descubrir nuevos lugares continúa siendo un fuerte motor para viajar. De hecho, el 20% de los europeos afirmó que eligió su último destino simplemente porque siempre había soñado con conocerlo, una señal de que, pese a las restricciones económicas, las ganas de explorar el mundo siguen intactas.


