El archipiélago mediterráneo combina ciudades medievales, antiguos complejos funerarios y relatos populares con una gastronomía ligada al recuerdo de los difuntos, en una propuesta para descubrir su patrimonio durante el otoño europeo.

Malta ofrece una forma diferente de vivir Halloween, con recorridos por ciudades históricas, antiguas catacumbas y escenarios vinculados a leyendas que forman parte de la identidad local. Más allá de las celebraciones habituales de esta fecha, el archipiélago mediterráneo reúne atractivos que permiten conocer su pasado y sus tradiciones desde una perspectiva cultural.

Entre los lugares que forman parte de esta propuesta se encuentran las catacumbas de San Pablo, en Rabat; la ciudad amurallada de Mdina y el Palacio de Verdala, asociado a una de las leyendas más conocidas del país. A estos sitios se suman especialidades gastronómicas que mantienen viva la relación entre las costumbres familiares y el recuerdo de los difuntos.
Catacumbas y ciudades medievales

En Rabat, las catacumbas de San Pablo constituyen uno de los complejos funerarios más importantes de Malta. Utilizadas durante las épocas púnica, romana y bizantina, estas galerías excavadas en la roca albergan cámaras funerarias y espacios vinculados a antiguos rituales conmemorativos.
Uno de sus elementos más llamativos son las mesas circulares de piedra, que se relacionan con posibles comidas ceremoniales en memoria de los fallecidos. El recorrido permite aproximarse a las prácticas funerarias de las comunidades que habitaron el archipiélago hace siglos.
Otro de los puntos destacados es Mdina, conocida como la Ciudad del Silencio y antigua capital maltesa. Sus callejuelas empedradas, murallas y palacios conservan el carácter medieval de la ciudad. Al caer la tarde, la iluminación de sus construcciones históricas acentúa la atmósfera que distingue a este enclave.
El paseo por Mdina permite descubrir patios, fachadas y miradores que dan cuenta de su pasado aristocrático, en un entorno que invita a recorrer la historia de Malta a través de su arquitectura.
El Palacio de Verdala y la leyenda de la Dama Azul

Rodeado por los bosques de Buskett, el Palacio de Verdala es otro de los escenarios vinculados a las historias populares maltesas. Construido en 1586 por el Gran Maestre Hugues Loubenx de Verdalle, el edificio renacentista funciona actualmente como residencia de verano de la Presidencia de Malta.
Su historia está asociada a la leyenda de la Dama Azul, una joven noble que, según el relato popular, fue encerrada por negarse a aceptar un matrimonio concertado. La tradición cuenta que murió al intentar escapar por una ventana y que, desde entonces, su figura aparece en algunas estancias del palacio.
La leyenda continúa presente en el imaginario cultural de Malta. En 2025, la Oficina del Presidente la recuperó mediante una representación de danza durante el tradicional Ball of the August Moon, celebrado en Verdala.
Una tradición gastronómica para recordar a los difuntos
Las costumbres de esta época también se expresan en la gastronomía. Entre las especialidades maltesas asociadas a Todos los Santos y al Día de los Difuntos se encuentran los Għadam tal-Mejtin, cuyo nombre se traduce como «huesos de los muertos».
Estos dulces se elaboran con masa y relleno de almendra, y suelen llevar una cobertura de glaseado blanco que les da la forma característica de un hueso. Su preparación y consumo forman parte de las tradiciones vinculadas a estas celebraciones, en las que la cocina conserva un lugar importante en la memoria familiar y cultural.
Con esta combinación de patrimonio histórico, leyendas y gastronomía, Malta presenta una alternativa para quienes buscan una escapada de Halloween diferente. La propuesta permite descubrir otra faceta del destino y acercarse a las costumbres que han atravesado generaciones en el archipiélago mediterráneo.


