El centro histórico de Quito, capital de Ecuador, es una joya arquitectónica y cultural que alberga un gran número de iglesias, museos, conventos y plazas, lo que lo convierte en un destino de primer orden para el turismo religioso en Sudamérica. Con 370 hectáreas, es el centro histórico más grande y mejor conservado de la región, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Este centro histórico cuenta con 24 iglesias, como la famosa Iglesia de la Compañía de Jesús, conocida por su interior cubierto de pan de oro, y la Basílica del Voto Nacional, un ícono neogótico. Los visitantes también pueden explorar 32 museos y numerosas capillas, conventos, y monasterios que datan del periodo colonial, como el Convento de San Francisco, conocido como el ‘Escorial del Nuevo Mundo’.
La riqueza espiritual y arquitectónica de Quito se manifiesta en sus festividades religiosas, que incluyen la Semana Santa, la Fiesta de la Virgen de Quito y la Procesión Jesús del Gran Poder. Una ceremonia única es el Arrastre de Caudas, tradición que solo se celebra en Quito y tiene raíces en la antigua Roma.
La calle García Moreno, conocida como la ‘Calle de las 7 cruces’, es otro punto destacado, alineada con múltiples edificaciones religiosas. Además, festivales como ‘Quito, Luz de América’ destacan la belleza de estos monumentos mediante espectáculos de iluminación y mapping.
El turismo religioso no se limita solo al centro histórico; también se extiende a las áreas rurales, donde se celebran festividades tradicionales como la diablada en Alangasí y Puéllaro, y el Inti Raymi en Yaruquí.
La gastronomía también forma parte de la experiencia religiosa de Quito, con platos tradicionales como la fanesca, preparada durante la Semana Santa, y la colada morada y guaguas de pan, elaboradas para el Día de los Difuntos.
El Municipio de Quito, a través de Quito Turismo, se esfuerza por preservar y promover estas tradiciones religiosas, organizando eventos y desarrollando estrategias para atraer a visitantes de todo el mundo, consolidando a Quito como un destino turístico integral que combina historia, cultura, y espiritualidad.