Uruguay suele asociarse con el verano, el mar y la alta temporada de enero. Pero cuando baja la temperatura, el país propone otra forma de viajar: más tranquila, creativa y abierta para descubrir los encantos escondidos. En julio, las bodegas, los olivos, cafés, museos, teatros, paisajes, fogones y las mesas compartidas se convierten en una buena excusa para descubrir un Uruguay distinto.
Montevideo: Cultura, cafés y vanguardia urbana

La capital destaca por el auge de sus cafés de especialidad y librerías en barrios como Cordón y Ciudad Vieja, convertidos en puntos de encuentro cultural. Su fisonomía combina arquitectura art déco, modernismo, edificios de estilo ecléctico y antiguas construcciones portuarias. Se destaca el emblemático Palacio Salvo y la rambla de 30 kilómetros frente al Río de la Plata, ideal para recorrer a pie o en bicicleta. La gastronomía se renueva con restaurantes de autor, wine bars y enoturismo urbano, como las bodegas Santa Rosa, con una de las cavas subterráneas más grandes de Sudamérica en actividad y City Winery, que permite degustar las principales cepas del país. Además, el segundo semestre de 2026 llega con una intensa agenda de ópera, ballet y teatro en el icónico Teatro Solís y el Auditorio del Sodre. A su vez, el candombe, el latido afro y el tango cotidiano continúan siendo uno de los grandes diferenciales culturales.
Colonia: Historia y gastronomía boutique

Declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, en Colonia la innovación, el confort hotelero de amplia variedad y un casco histórico único en el Río de la Plata conviven. Con bellas calles adoquinadas que se curvan de manera orgánica siguiendo el relieve natural de la costa y un renovado Muelle de Madera con una pasarela de 90 metros, la ciudad invita a pasear por ella. Se destacan La Ruta del Queso que propone recorrer pequeños establecimientos rurales y queserías artesanales, bodegas históricas y destilerías premiadas (como Los Cerros de San Juan o Sur 34 Gin) que ofrecen experiencias inmersivas y gastronómicas, y restaurantes orgánicos y artesanales de primer nivel. Posee también tranquilas zonas rurales, donde las estrellas y astros se dibujan en todo su esplendor, obligando a apreciarlos.
Maldonado: Arte, fashion, vistas y el «slow travel»
En Punta del Este se despliega una ruta artística y paisajística madura, ideal para quienes buscan maridar el descanso con el arte, sin las multitudes de la temporada alta. El Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry (MACA), el Museo Ralli (con una de las colecciones de arte latinoamericano y surrealismo más importantes de la región, incluyendo a Dalí) y el Jardín Japonés son algunos de los exponentes, así como el emblemático Enjoy Punta del Este que ofrece muestras de arte y un casino “estilo Las Vegas”. Yendo hacia el Puerto, encontraremos desde productos de mar frescos hasta el cordero esteño y un aceite de oliva premiado. Muy cerca de la ciudad está La Isla de Lobos, que es hogar de más de 200.000 lobos marinos. A 15 kilómetros de Punta del Este está Punta Ballena, donde vislumbra “Casapueblo”, la escultura habitable de Carlos Páez Vilaró: sus terrazas ofrecen la mejor puesta de sol del continente, un ritual que no pierde magia en los meses de invierno. La Calle 20 —el «Fashion Road» del Este— sigue siendo la pasarela de las grandes firmas internacionales. En 2026, este circuito se ha reinventado con concept stores y cafés de especialidad que permiten una jornada de compras relajada. La región de Garzón, la “Toscana del Sur”, se encuentra a tan solo 40 minutos de la costa, con un paisaje que se transforma en una ondulada sucesión de colinas. Almorzar entre olivares con la impronta de los fuegos de Francis Mallmann, o sobrevolar los viñedos en globo al amanecer, se ha convertido en el nuevo estándar del slow travel.
Lavalleja: naturaleza que cautiva
Para quienes buscan una escapada más conectada con la naturaleza, la región de Manantiales Serranos se presenta como uno de los grandes diferenciales del interior uruguayo. Zona de sierras, cursos de agua y paisajes abiertos lograron que recientemente fuera declarado Geoparque Mundial por la UNESCO, un reconocimiento que pone en valor tanto su riqueza geológica como su identidad cultural y comunitaria. Caminatas, cabalgatas y experiencias al aire libre en un paisaje que combina naturaleza y vida local.
Rocha: la costa y otros encantos

Rocha, con sus 180 kilómetros de costa, tiene mucho para ofrecer. Delfines, toninas, tortugas, lobos marinos, aves y ballenas pueden apreciarse mediante miradores con información digital y guías para un avistaje responsable. En el Parque Nacional Cabo Polonio puede observarse una de las mayores colonias de lobos marinos de Sudamérica y en La Laguna de Rocha se pueden avistar a más de 220 especies de aves, pasear en bote y degustar productos del mar. El invierno también es temporada alta para la llegada de la Ballena Franca Austral.

A su vez, La Pedrera y La Paloma resultan ideales para quienes viajan en familia por su excelente infraestructura, la tranquilidad de sus callecitas y la variedad de sus playas. Si se quiere vivir una desintoxicación digital absoluta, Cabo Polonio es un pueblo rústico iluminado por las estrellas y por los destellos de su faro. Pero no todo es playa aquí. En las Sierras de Rocha, podés disfrutar de un día de campo con cabalgatas, tareas rurales, degustar comida criolla con productos frescos, recorrer montes indígenas, cerros agrestes de laderas pedregosas, profundas quebradas y valles surcados por pequeños arroyos. A su vez, se puede visitar por el día con los más pequeños el Parque Nacional Santa Teresa, que tiene un refugio silvestre donde habitan aves en peligro de extinción, junto a otras especies de mamíferos y reptiles. Rocha también cuenta con 4 Monumentos Históricos Nacionales: Fortaleza de Santa Teresa, Fuerte de San Miguel, Faro Cabo Santa María y Faro de Cabo Polonio, que con sus historias y leyendas atrapan a niños y adultos, y además desde su parte más alta te aseguran una panorámica fascinante. Si hay fanáticos de los árboles, la agrupación más grande de ombúes en la región del Plata está en El Monte de Ombúes que bordea la Laguna Negra.
Tres itinerarios para viajeros en auto
Para quienes ingresen por los puentes internacionales (Concordia, Colón y Gualeguaychú), se disponen tres corredores temáticos:
a) Tiempo y tradiciones: un recorrido por la identidad regional que destaca como punto emblemático al ex-Frigorífico Anglo en Fray Bentos (Río Negro), Paisaje Industrial reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y conocido históricamente como la «Cocina del Mundo». El circuito se complementa con el patrimonio arquitectónico y cultural de ciudades como Mercedes (Soriano), entornos naturales como el “Parque Nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay” y las termas de Guaviyú, además de su histórico Saladero, representante de una época productiva de la región y con una obra binacional como la Represa de Salto Grande y sus nuevos senderos.
b) Relax y la naturaleza: centrado en la desconexión y el ecoturismo, este eje promueve espacios protegidos como los Montes del Queguay (Paysandú), también se centra en la singularidad de las Termas de Almirón por poseer las únicas aguas termales de origen marino, ofreciendo propiedades terapéuticas diferenciales y nuevas propuestas de astroturismo en la zona.
c) Lujo de la cercanía: diseñado para quienes buscan servicios de alta gama, relax y confort. Combina los resorts termales de gran categoría de Salto (Arapey y Daymán), algunos de ellos all-inclusive, con el turismo gastronómico y de nicho, incluyendo la degustación de aceites de oliva extra virgen reconocidos internacionalmente y experiencias exclusivas en estancias rurales y singulares campos de golf de la región.
El norte: tesoro rocoso
En el límite con Brasil, los tours “Safari Minero” y el “Turismo Minero Amatistas de Artigas” ofrecen una visita guiada a las canteras ubicadas en la región Los Catalanes, Artigas (reconocida como Patrimonio Geológico de la Humanidad por la UNESCO), donde se extraen formaciones rocosas de interés internacional tanto por su tamaño como por su intenso color violeta.
El Valle del Lunarejo es un área protegida en el noroeste de Rivera, formado gracias a los accidentes naturales y dando lugar a espectaculares pendientes, quebradas, paredones, saltos de agua, cuevas forradas de vegetación y un ecosistema único de fauna y flora. Este es un destino muy recomendado para quienes buscan contacto con la naturaleza, experimentar la vida de campo y compartir con los lugareños, hacer caminatas, observar aves y pegarse un
Beneficios económicos
Para que las vacaciones sean accesibles económicamente, Uruguay ofrece lo siguiente:
● IVA 0% en hotelería, que se otorga al presentar el documento de identidad extranjero. ● Devolución de 9 puntos de IVA, en restaurantes, bares, cafeterías y en el arrendamiento de vehículos sin chofer, pagando mediante medios electrónicos (tarjetas internacionales).
● Régimen de Tax Free, disponible para compras de productos incluidos en el programa, en comercios debidamente adheridos.
● 24% de descuento en combustibles (naftas), en las estaciones de servicio ubicadas en un radio de 20 kilómetros de los pasos fronterizos terrestres, abonando con tarjetas de débito o crédito emitidas en Uruguay, para quienes tengan residencia en Uruguay.
Con esta iniciativa, Uruguay refuerza su posicionamiento como destino familiar para las vacaciones de invierno. Un país cercano, versátil y con propuestas para distintos intereses, donde tan solo un río nos separa de pedalear por sus barrios históricos, saborear cafés y vinos, descubrir arte uruguayo, disfrutar su gastronomía y apreciar sus paisajes de ensueño.


