Viajar con bateria extra ya no es un detalle menor en los aeropuertos

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Lo que hasta hace poco parecía un simple accesorio de viaje hoy se convirtió en uno de los temas que más preocupa a la industria aérea. Las clásicas baterías externas, indispensables para mantener con vida celulares, tablets o notebooks durante largas escalas y vuelos, están bajo la lupa tras el aumento de incidentes registrados en distintas aerolíneas del mundo.


El reciente episodio ocurrido a bordo de un vuelo comercial —cuando una power bank comenzó a incendiarse dentro del compartimiento superior del avión— volvió a encender las alarmas y dejó en evidencia que ya no alcanza solamente con despachar valijas y hacer check-in online. Ahora, también hay que saber cómo transportar correctamente los dispositivos electrónicos.


Ante este nuevo escenario, las agencias de viajes empiezan a sumar una tarea inesperada: advertir a los pasajeros sobre las reglas que rigen para las baterías de litio. Así como se informa sobre documentación, requisitos migratorios o franquicias de equipaje, las recomendaciones vinculadas a estos dispositivos comienzan a ocupar un lugar cada vez más importante antes de viajar.


La preocupación no es menor. Organismos internacionales de aviación vienen alertando sobre el crecimiento de casos relacionados con el sobrecalentamiento de baterías portátiles. El principal temor es la llamada “fuga térmica”, una reacción que puede provocar humo, fuego o incluso explosiones dentro de la aeronave.


Por eso, las normas son cada vez más estrictas y prácticamente todas las aerolíneas coinciden en un punto clave: las baterías externas deben viajar en el equipaje de mano y nunca en la bodega del avión.
La razón es sencilla. Si ocurre un incidente dentro de la cabina, la tripulación puede actuar rápidamente. En cambio, si el problema se produce en el sector de carga, el riesgo operativo aumenta considerablemente.


En Argentina, compañías como Latam, Jetsmart, Air France y Aerolíneas Argentinas aplican criterios alineados con las recomendaciones internacionales de la IATA. En la mayoría de los casos, se permite transportar hasta dos baterías externas de hasta 100 Wh únicamente en cabina, protegidas y sin posibilidad de utilizarlas o cargarlas durante el vuelo.


La escena se repite cada vez más en aeropuertos de todo el mundo: pasajeros revisando mochilas antes de embarcar, empleados consultando capacidades de baterías y viajeros sorprendidos al descubrir que ciertos dispositivos no pueden despacharse.


Con celulares, auriculares inalámbricos, relojes inteligentes, cámaras y notebooks formando parte del equipaje cotidiano, el desafío ya no pasa solamente por viajar liviano, sino también por viajar seguro. Y en tiempos donde la tecnología acompaña cada tramo del recorrido, una simple recomendación antes de abordar puede evitar desde demoras hasta situaciones de riesgo en pleno vuelo.