El turismo internacional en Cuba atraviesa uno de sus momentos más complejos. Entre enero y marzo de 2026, la isla recibió 298.057 visitantes extranjeros, lo que representa una caída del 48% en comparación con el mismo período de 2025, según datos preliminares de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).
El retroceso impacta de lleno en la temporada alta, tradicionalmente uno de los períodos más fuertes para el sector turístico cubano. La evolución mensual refleja una desaceleración marcada: en enero ingresaron 184.833 viajeros, en febrero 77.663 y en marzo apenas 35.561, evidenciando una brusca baja en la demanda.
El principal mercado emisor, Canadá, aportó 124.794 turistas, un 54,2% menos que el año anterior. En segundo lugar se ubicó la comunidad cubana residente en el exterior, con 34.233 viajeros, registrando un descenso del 42,8%.
También disminuyeron las llegadas desde otros mercados clave. Desde Rusia arribaron 20.017 visitantes, un 37,5% menos interanual, mientras que desde Estados Unidos se contabilizaron 17.034 viajeros, con una baja del 56,8%.
En el caso de España, llegaron 5.851 turistas, un retroceso del 40,4%, lo que hizo que el país europeo descendiera del octavo al noveno lugar entre los principales emisores hacia la isla.
La situación confirma la prolongada crisis del turismo cubano, que aún no logra recuperar los niveles previos a la pandemia. En 2025, Cuba cerró con 1,81 millones de visitantes internacionales, un 18% menos que el año anterior y el peor resultado desde 2002.
Entre las causas de esta debilidad aparecen la crisis económica interna, los problemas energéticos, la menor conectividad aérea y las sanciones de Estados Unidos. A esto se suma la escasez de combustible para operaciones aéreas internacionales, que llevó a varias compañías a ajustar sus servicios.
Una de las decisiones más relevantes fue la de Iberia, que suspendió temporalmente sus vuelos directos a Cuba desde junio por falta de demanda. La aerolínea prevé retomar la ruta en noviembre, siempre que mejoren las condiciones operativas y comerciales.
Con este panorama, el desafío para Cuba será recuperar competitividad y conectividad en un escenario regional donde otros destinos del Caribe continúan creciendo.


