El viajero ya no elige primero el destino: las experiencias empiezan a definir los nuevos viajes

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La búsqueda de experiencias culturales, gastronómicas, deportivas y vinculadas a eventos está modificando la manera en que los viajeros deciden sus próximos destinos. Al mismo tiempo, crece el interés por lugares menos conocidos y por viajar fuera de los períodos de mayor demanda.

Durante años, la pregunta al momento de planificar un viaje fue relativamente sencilla: ¿a dónde vamos? En 2026, esa lógica comienza a incorporar una nueva variable: ¿qué queremos vivir? Los datos presentados durante Arabian Travel Market 2026 muestran una evolución hacia un turismo cada vez más orientado a las experiencias, donde la cultura, la gastronomía, el deporte, los eventos y las actividades vinculadas con la naturaleza pueden convertirse en el motivo que impulsa a elegir un viaje y, posteriormente, determinar el destino.

El informe elaborado por Tourism Economics para ATM señala que el 56% de los viajeros consultados tiene mayor interés en conocer nuevos destinos que hace dos años, mientras que entre los potenciales visitantes de Medio Oriente, Norte de África y Asia del Sur, el porcentaje alcanza el 68%. El dato refleja un interés creciente por ampliar el mapa de viajes y buscar propuestas diferentes a los circuitos tradicionales.

Viajar para hacer algo

El destino puede dejar de ser el objetivo principal para convertirse en el escenario de una experiencia. Un festival cultural, un evento deportivo, una propuesta gastronómica, una celebración religiosa o una actividad vinculada con la naturaleza pueden ser el motivo central para tomar un avión. En este contexto, el turismo de eventos también gana espacio: según los datos difundidos en ATM 2026, tres de cada diez viajeros muestran mayor interés por realizar viajes vinculados con eventos que hace dos años.

Para los destinos, el cambio supone una oportunidad y también un desafío. Ya no se trata solamente de promocionar una ciudad o un país como un lugar que vale la pena visitar, sino de desarrollar productos y experiencias capaces de convertirse en una razón concreta para viajar. Una competencia deportiva, una agenda cultural, una ruta gastronómica o una actividad vinculada con el patrimonio pueden tener tanto peso en la decisión como el propio nombre del destino.

Menos multitudes, más temporada intermedia

La masificación turística también empieza a formar parte de las decisiones del viajero. La investigación de Tourism Economics indica que tres de cada diez viajeros evitan activamente determinados destinos debido a problemas relacionados con la saturación turística. Frente a este escenario, una de las respuestas consiste en buscar lugares menos conocidos y modificar las fechas del viaje para evitar los períodos de mayor concentración.

El interés por viajar durante los meses intermedios también puede beneficiar a los destinos que buscan distribuir mejor sus flujos turísticos durante todo el año. Para el viajero, además, supone la posibilidad de encontrar una experiencia diferente, con menor concentración de visitantes y, en algunos casos, mejores condiciones para acceder a determinados servicios y atractivos.

Esta búsqueda de alternativas está modificando progresivamente el mapa turístico. Las grandes capitales y los destinos tradicionales continúan concentrando buena parte de la demanda, pero los viajeros que ya conocen esos lugares pueden comenzar a incorporar ciudades secundarias, regiones menos exploradas o propuestas específicas dentro de sus nuevos itinerarios.

La inteligencia artificial entra en la decisión

A esta transformación se suma otro elemento que está comenzando a modificar la planificación de los viajes: la inteligencia artificial. El informe presentado en ATM encontró que el 28% de los potenciales visitantes de Medio Oriente había utilizado un chatbot de inteligencia artificial para planificar un viaje, frente al 12% registrado entre viajeros interesados en otras regiones.

La incorporación de estas herramientas también puede cambiar la manera en que los destinos compiten por la atención. En lugar de realizar una búsqueda tradicional como “hoteles en París” o “qué hacer en Roma”, un viajero puede consultar dónde encontrar una determinada experiencia, paisaje, gastronomía, actividad cultural o evento. La respuesta puede llevarlo hacia un destino que inicialmente no estaba entre sus opciones.

Esto obliga a los destinos a trabajar no solamente en su presencia digital tradicional, sino también en la calidad, cantidad y actualización de la información disponible en internet. Cuanto más precisa y accesible sea la información sobre sus atractivos, mayor será la posibilidad de que estas nuevas herramientas los incorporen dentro de las recomendaciones que reciben los viajeros.

Un nuevo mapa turístico

La combinación entre la búsqueda de experiencias, el rechazo a los destinos saturados, el interés por viajar fuera de temporada alta y la incorporación de la inteligencia artificial está generando nuevas oportunidades para destinos que hasta ahora tenían una presencia más limitada en los grandes circuitos internacionales.

El viajero continúa interesado en las grandes capitales y en los destinos tradicionales, pero los viajes repetidos pueden llevarlo hacia ciudades secundarias, regiones menos conocidas y experiencias específicas. Para esos destinos, el desafío consiste en transformar aquello que los diferencia en una razón concreta para viajar.

La tendencia también modifica la lógica de la promoción turística: menos “vení a conocer este lugar” y más “esto es lo que podés vivir acá”. El destino sigue siendo importante, pero la experiencia comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en la decisión de viaje.