Turismo deportivo: el Mundial Femenino 2027 proyecta más de US$ 1.700 millones para Brasil

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Un estudio de la Fundación Getulio Vargas, presentado por Embratur, estima que el torneo generará 8.800 millones de reales en actividad económica, atraerá visitantes internacionales y contribuirá a la creación de 73.700 empleos. La competencia se disputará en ocho ciudades brasileñas entre junio y julio de 2027.

El turismo deportivo se perfila como uno de los motores económicos de Brasil de cara a la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027. Según un estudio de la Fundación Getulio Vargas (FGV), encargado por la Agencia Brasileña de Promoción Internacional del Turismo (Embratur), el evento podría movilizar 8.800 millones de reales, equivalentes a unos US$ 1.711 millones, a lo largo de todo su ciclo.

Los resultados fueron presentados el 15 de septiembre durante el Women’s International Football Summit (WIFS), celebrado en Río de Janeiro. El informe forma parte de un proyecto orientado a identificar el potencial de los eventos deportivos para captar visitantes internacionales y ampliar la proyección turística de Brasil.

De acuerdo con las estimaciones, el movimiento económico se distribuirá entre los gastos de los visitantes nacionales e internacionales, calculados en 4.700 millones de reales (unos US$ 915 millones), y los desembolsos de la FIFA y sus socios, que alcanzarían los 4.100 millones de reales (aproximadamente US$ 800 millones).

El estudio también proyecta la generación de 73.700 empleos y una contribución de 3.800 millones de reales al producto interno bruto (PIB) brasileño.

Ocho ciudades, un torneo y nuevas oportunidades turísticas

La Copa Mundial Femenina se celebrará del 24 de junio al 25 de julio de 2027 y reunirá a 32 selecciones nacionales. Será la primera edición del torneo femenino organizada en Sudamérica, con partidos distribuidos en ocho ciudades: Belo Horizonte, Brasilia, Fortaleza, Porto Alegre, Recife, Río de Janeiro, Salvador y São Paulo.

Entre los estadios que albergarán los encuentros se encuentran el Maracaná, escenario de la final, el Mineirão y el Castelão.

La distribución de los partidos entre distintas ciudades abre oportunidades para que el gasto turístico alcance a diferentes destinos del país, mediante la demanda de alojamiento, gastronomía, transporte, excursiones y otros servicios vinculados a la estadía de los aficionados.

Además del movimiento generado durante la competición, la exposición internacional del torneo podría contribuir a posicionar a Brasil como destino turístico y estimular futuras visitas una vez finalizado el evento.

El turismo internacional, otro factor clave

Las proyecciones del Mundial se apoyan en un escenario favorable para el turismo receptivo brasileño. Según los datos difundidos por Embratur, las mujeres representan aproximadamente el 48,6% de las llegadas internacionales al país, con una estadía promedio de 11 días y un gasto medio de US$ 1.317 por viaje.

Entre los mercados sudamericanos, Chile, Paraguay, Bolivia y Argentina registran una participación femenina superior al 50% dentro de sus respectivos flujos de visitantes hacia Brasil.

Para Roberto Gevaerd, director de Gestión e Innovación de Embratur, la competición representa una oportunidad para ampliar la participación de las mujeres en el fútbol y, al mismo tiempo, diversificar el perfil del visitante y distribuir los beneficios económicos del turismo.

El organismo también destaca la capacidad del evento para proyectar la imagen de Brasil ante audiencias internacionales, con transmisiones previstas en más de 200 países.

El legado del Mundial para el turismo brasileño

La organización del campeonato se suma a la experiencia de Brasil en la realización de grandes acontecimientos internacionales, como la Copa Mundial masculina de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016.

En ese contexto, el desafío será transformar la llegada de aficionados y la exposición mediática en oportunidades sostenidas para los destinos, las empresas turísticas y las comunidades locales.

Con ocho ciudades anfitrionas, un mes de competición y millones de dólares en actividad económica proyectada, el Mundial Femenino de 2027 se presenta como una nueva apuesta de Brasil por el turismo deportivo, un segmento en el que los grandes eventos pueden funcionar como plataforma de promoción internacional y desarrollo turístico.