El archipiélago registró una caída del 4,7% en las llegadas internacionales durante el segundo trimestre de 2026, mientras el gasto turístico se mantiene prácticamente estable y aumenta el desembolso diario por visitante.
Canarias atraviesa un escenario de desaceleración turística después de varios años de crecimiento sostenido. El archipiélago cerró el segundo trimestre de 2026 con 164.247 turistas internacionales menos que en el mismo período del año anterior, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) recopilados por el medio especializado Preferente.
Entre abril y junio, Canarias recibió 3.315.032 visitantes internacionales, frente a los 3.479.279 registrados durante el segundo trimestre de 2025. La diferencia representa una contracción del 4,7% y marca tres meses consecutivos de descenso en las llegadas internacionales, una situación que no se observaba en el destino desde los años posteriores a la pandemia.
La evolución contrasta con el comportamiento del turismo internacional en el conjunto de España. Durante junio, el país recibió alrededor de 9,7 millones de turistas internacionales, un 2,9% más interanual, mientras que Canarias registró una caída del 4,5% ese mismo mes. En el acumulado del primer semestre, España creció un 4,6%, mientras el archipiélago presentó una variación negativa del 0,56%.
Menos turistas y estancias más cortas
El retroceso en el número de visitantes llega acompañado de otro indicador que genera atención en el sector: la duración media de las estancias también disminuyó.
Durante el período analizado, los viajeros permanecieron en Canarias una media de 7,94 días, un 4% menos que en el mismo período anterior. La combinación de menos visitantes y estadías más cortas plantea un nuevo escenario para empresas de alojamiento, excursiones, gastronomía, transporte y otros servicios vinculados al turismo.
Sin embargo, la evolución del gasto presenta una lectura diferente.
El gasto turístico resiste
A pesar de la caída en la cantidad de visitantes, el gasto turístico acumulado hasta junio alcanzó los 11.852,99 millones de euros, prácticamente el mismo nivel que un año antes, con una variación positiva del 0,02%.
Además, el gasto medio diario por persona aumentó un 4,84%, hasta alcanzar los 191 euros. El desembolso medio por visitante se ubicó en 1.520 euros, con un incremento del 0,58%.
Los datos muestran así una transformación relevante en el comportamiento del mercado: Canarias está recibiendo menos viajeros, pero quienes llegan mantienen niveles de gasto similares o incluso superiores en determinados indicadores.
Esta situación abre un debate que atraviesa actualmente a numerosos destinos turísticos internacionales: ¿es necesario seguir creciendo en cantidad de visitantes o resulta más importante atraer viajeros que permanezcan más tiempo y generen un mayor impacto económico?
El final de una etapa de crecimiento
La situación actual representa un cambio respecto de la evolución registrada por Canarias durante los últimos años.
Después del desplome provocado por la pandemia, el turismo internacional experimentó fuertes tasas de recuperación. Según los datos citados por Preferente, las llegadas internacionales crecieron un 38,85% en 2021, un 134,43% en 2022, un 13,16% en 2023, un 9,15% en 2024 y un 3,06% en 2025.
El escenario de 2026, por lo tanto, supone una ruptura con esa tendencia de expansión prácticamente constante.
La desaceleración también se produce en un contexto en el que Canarias enfrenta desafíos relacionados con la capacidad de sus infraestructuras, los costos turísticos, la conectividad y la presión que genera la actividad sobre el territorio.
¿Hacia un modelo basado en la calidad?
La caída de visitantes no necesariamente implica una pérdida equivalente de actividad económica. El mantenimiento del gasto total y el aumento del desembolso diario muestran que el valor económico de cada visitante adquiere una importancia creciente.
Para Canarias, el desafío podría pasar por consolidar un modelo capaz de combinar competitividad, rentabilidad y sostenibilidad, evitando depender exclusivamente del crecimiento constante del volumen de turistas.
El debate cobra especial relevancia en un destino que durante años se posicionó entre los grandes polos turísticos europeos y que ahora comienza a experimentar una etapa de normalización después de un prolongado ciclo de crecimiento.
La evolución de los próximos meses permitirá determinar si los datos registrados durante el segundo trimestre representan un ajuste temporal o el comienzo de una nueva etapa para el turismo internacional en Canarias.
Por ahora, las cifras muestran una realidad clara: menos turistas, estancias más cortas y un gasto turístico que consigue mantenerse estable. Un escenario que obliga al destino a mirar más allá de la cantidad de visitantes y poner el foco también en el valor que cada viajero aporta a la economía local.


