Colombia se consolida como uno de los destinos más dinámicos de la región en materia turística, con el sector hotelero como motor clave de crecimiento. En los últimos años, el país ha captado el interés de importantes cadenas internacionales que avanzan con proyectos en ciudades estratégicas, acompañando un escenario de mayor llegada de visitantes y políticas orientadas a fortalecer la inversión.
Firmas globales como Accor y Wyndham Hotels & Resorts ya confirmaron nuevas aperturas en destinos como Cartagena de Indias, Barranquilla, Medellín y Bogotá, puntos clave tanto para el turismo vacacional como corporativo. Estas ciudades concentran buena parte de la infraestructura, conectividad y oferta cultural que hoy posicionan a Colombia en el radar internacional.
A este movimiento se suma la presencia consolidada de cadenas de origen español como Eurostars Hotel Company, Sirenis Hotels & Resorts, Faranda Hotels & Resorts, Summum Hotel Group y NH Hotel Group. En paralelo, grupos como RIU Hotels & Resorts ya han manifestado su interés en expandirse en el país, especialmente en el segmento de resorts all inclusive, lo que evidencia el potencial de crecimiento en destinos de sol y playa.
El atractivo de Colombia no es casual. En 2025, el país recibió cerca de 5 millones de turistas internacionales, impulsado por una estrategia de promoción activa liderada por ProColombia, que actualmente posiciona al destino bajo el lema “Colombia, el país de la belleza”. Esta narrativa busca destacar la diversidad natural, cultural y gastronómica del territorio, que abarca desde el Caribe hasta la región andina y la Amazonía.
A nivel estructural, el país también ofrece incentivos fiscales, beneficios en zonas francas y condiciones favorables para la inversión extranjera, lo que ha sido determinante para atraer nuevos desarrollos hoteleros. Según datos oficiales, Colombia cerró el último año con 12.597 establecimientos de alojamiento, lo que representa un crecimiento del 4,8%, alcanzando un total de 297.487 habitaciones disponibles en todo el territorio.
Este crecimiento no solo responde al aumento de la demanda internacional, sino también al fortalecimiento del turismo interno, que ha ganado protagonismo en los últimos años. Además, la mejora en la conectividad aérea —con nuevas rutas internacionales y mayor frecuencia de vuelos— ha facilitado el acceso a diferentes regiones del país, ampliando el mapa turístico más allá de los destinos tradicionales.
En este contexto, la llegada de nuevas marcas y la expansión de las ya instaladas marcan una tendencia clara: Colombia avanza hacia una oferta hotelera más diversa, competitiva y segmentada, capaz de atender tanto al viajero de lujo como al turista de experiencias. Con una combinación de paisajes únicos, estabilidad en crecimiento y una estrategia de promoción sostenida, el país se posiciona como uno de los mercados más atractivos para la inversión turística en América Latina.


