La turismofobia no se resuelve con menos turistas, sino con destinos mejor preparados

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La concentración de visitantes en unos pocos destinos vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la saturación turística. Una propuesta basada en el turismo regenerativo plantea que la solución no pasa por reducir la demanda, sino por distribuir mejor los flujos y fortalecer nuevos territorios.

Cada temporada alta se repiten las mismas imágenes: playas colmadas, largas filas para acceder a los principales atractivos, centros históricos saturados y vecinos que manifiestan su preocupación por el impacto del turismo masivo.

En este contexto, una infografía difundida dentro de la serie «Hablemos del futuro del turismo rural» propone un cambio de enfoque sobre uno de los debates más presentes en la industria: la llamada turismofobia.

Su principal mensaje es contundente: «La turismofobia no se soluciona con menos turistas. Se soluciona con más destinos preparados.»

El problema no serían los turistas

La propuesta sostiene que el desafío no radica en la cantidad de viajeros, sino en la fuerte concentración de visitantes sobre un número reducido de destinos.

Ciudades como Madrid, Barcelona, Benidorm, Marbella, Málaga, Valencia, Sevilla, San Sebastián, Ibiza, Mallorca, Gran Canaria y Tenerife aparecen como ejemplos de territorios donde la presión turística genera problemas de convivencia, infraestructura y sostenibilidad.

Mientras tanto, cientos de pequeños pueblos y destinos rurales con un importante patrimonio natural, cultural y gastronómico reciben una mínima parte de esos flujos turísticos.

Distribuir mejor el turismo

La iniciativa plantea que el desarrollo del turismo rural y regenerativo puede convertirse en una herramienta para redistribuir la actividad turística.

En lugar de concentrar millones de visitantes en los destinos tradicionales, propone fortalecer localidades con capacidad para recibir turistas de manera sostenible, generando oportunidades económicas para comunidades que hoy permanecen fuera de los principales circuitos.

Entre los ejemplos mencionados aparecen localidades españolas como Pola de Allande (Asturias), San Xoán de Río (Ourense), Alcañices (Zamora), Hoyos del Espino (Ávila), Ayllón (Segovia), Jarandilla de la Vera (Cáceres), Carbajo (Cáceres) e Hinojosa del Duque (Córdoba).

El turismo regenerativo como alternativa

La publicación también pone el foco en el concepto de turismo regenerativo, una tendencia que busca que cada visita genere beneficios concretos para el territorio.

Bajo esta mirada, el objetivo deja de ser únicamente aumentar el número de turistas y pasa a centrarse en generar mayor valor económico, social y ambiental para las comunidades receptoras.

El modelo propone que cada visitante contribuya a fortalecer la economía local, conservar el patrimonio, impulsar los oficios tradicionales y favorecer el desarrollo sostenible.

Un debate que gana espacio

La discusión sobre la saturación turística se intensificó en los últimos años en numerosos destinos del mundo, donde el crecimiento de visitantes comenzó a generar tensiones con los residentes y desafíos para la gestión urbana y ambiental.

En ese escenario, especialistas coinciden en que una mejor planificación territorial, la diversificación de la oferta y la promoción de nuevos destinos pueden convertirse en herramientas clave para lograr un desarrollo más equilibrado de la actividad.

Más que reducir el turismo, la propuesta invita a repensar cómo distribuirlo de forma inteligente para que los beneficios alcancen a un mayor número de comunidades y disminuya la presión sobre los destinos más consolidados.